Ignacio Aragon

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En un mundo cada vez más impulsado por la tecnología, la inteligencia artificial (IA) está revolucionando múltiples sectores, desde la medicina hasta el entretenimiento. Por ello, en 1º de grado medio de informática, resulta esencial ofrecer a los estudiantes una formación técnica y avanzada sobre IA. En esta clase exploramos sus fundamentos, aplicaciones y riesgos, preparando a los futuros profesionales para comprender y aprovechar esta tecnología disruptiva. En este caso, fueron los propios alumnos los demandantes de la formación y la figura Innovamaker la encargada de impartirla.

El desarrollo de la clase
La sesión comenzó con una introducción a la IA: una rama de la informática que busca desarrollar sistemas capaces de realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana, como reconocer patrones, entender el lenguaje o tomar decisiones. Explicamos dos conceptos clave: narrow AI, especializada en tareas específicas (como los asistentes virtuales), y strong AI, aún teórica, que implicaría una inteligencia equiparable a la humana.

Posteriormente, analizamos cómo funcionan las IAs modernas, en especial las generativas, basadas en modelos de lenguaje grande (LLM). Estas redes neuronales avanzadas son entrenadas con grandes volúmenes de datos para generar contenido coherente y realista. Este enfoque lleva al concepto de machine learning (aprendizaje automático), que permite a las máquinas mejorar con la experiencia. Los estudiantes aprendieron sobre los tres principales tipos de aprendizaje:

  • Supervisado: las máquinas aprenden a partir de ejemplos etiquetados.
  • No supervisado: buscan patrones sin intervención humana.
  • Por refuerzo: mejoran a través de ensayo y error, optimizando resultados con recompensas virtuales.

Las redes neuronales jugaron un papel destacado en la clase, ya que constituyen la base de estas tecnologías. Explicamos cómo estas estructuras imitan el cerebro humano para procesar información en capas, logrando capacidades como reconocimiento facial o traducción de idiomas.

El procesamiento del lenguaje natural (NLP) fue otro de los temas principales. Esta subdisciplina permite que las IAs entiendan y generen texto o lenguaje hablado, siendo crucial para herramientas como traductores automáticos o chatbots.

Para concluir esta sección, reflexionamos sobre las aplicaciones prácticas de la IA, desde la mejora de procesos empresariales hasta la creación de contenido personalizado, y los riesgos asociados: sesgos algorítmicos, privacidad, recursos que consumen y dependencia excesiva de estas herramientas.

Conclusión
Enseñar inteligencia artificial a estudiantes de informática no solo les brinda habilidades técnicas relevantes, sino que también les prepara para enfrentar los desafíos éticos y sociales asociados con esta tecnología. En un mercado laboral donde la IA juega un rol crucial, esta formación permite a los jóvenes no solo utilizarla, sino también entender cómo se crea y cómo influye en nuestro mundo.

Conocer tanto los beneficios como los riesgos fomenta un uso más responsable, crítico y creativo de la IA. Formar a los profesionales del futuro implica, necesariamente, educarlos en una tecnología que ya define nuestro presente.